A quien sea que encuentre esto en el espacio exterior

domingo, 25 de mayo de 2008

Espero que vida inteligente encuentre esta carta. Suficientemente inteligente como para entender mi idioma y suficientemente inteligente como para no cometer el mismo error que cometimos nosotros, los humanos.

Me llamo Leo, tengo 69 años, más de los que, en promedio, tienen los pocos sobrevivientes que habitan nuestro planeta. Se preguntarán que catástrofe nos habrá azotado cómo para diezmarnos de esta manera. Esa catástrofe somos nosotros mismos: los humanos. Uff, que calor tengo.

Hace varias décadas vivíamos en un mundo más o menos próspero, por lo menos mejor de lo que vivimos hoy en día. La población crecía y con ello la tecnología, que ayudaba a satisfacer las crecientes necesidades.

Sin embargo, con el pasar del tiempo las cosas cambiaron drásticamente. La vida misma perdía valor dando más prioridad a cosas no indispensables para sobrevivir. Pequeños grupos influyentes comenzaron a cambiar la mentalidad de muchos de los habitantes del planeta.

¡No cometan el error que cometimos!

Destruimos partes del planeta para construir nuestras ciudades. Los árboles que producían el vital oxígeno fueron desapareciendo rápidamente. El alimento se comenzó a utilizar para otras cosas que no eran el consumo. Diversidad de aparatos comenzaron a formar parte de nuestra vida, aparatos que durante su producción hacían que se desecharan sustancias tóxicas o, de alguna manera, perjudiciales para la estabilidad misma del planeta.

¿Será posible desestabilizar un planeta? Nosotros comprobamos que si lo es. Pronto vimos que el clima comenzó a cambiar. En algunas zonas comenzó a llover más de lo que la tierra podía soportar, en otras no volvió a caer una gota de agua. La vegetación comenzó a morir, y con éstas los animales. Con la falta de alimento comenzamos a comer especies que nunca creímos consumir.

¡Que calor hace!

Comenzamos a morir. Primero los que más dependían de los avances tecnológicos que, irónicamente, fueron los que más daño le habían hecho al planeta. Los más resistentes lograron sobrevivir un tiempo más, pero poco a poco fueron extinguiéndose. No se ni porqué sigo vivo, quizás es porque debo informar, a alguien allí afuera, del grave error que cometimos.

Las comunicaciones comenzaron a caer. En algún momento solo un instante era necesario para enterarnos de lo que ocurría al otro lado del planeta. Ahora no sabemos lo que ha pasado en otros territorios. Todo se ha reducido a simple rumores.

Surgieron comunidades organizadas para intentar producir alimento. Grandes extensiones de cemento fueron desplazadas para nuevamente volver a su estado natural y producir lo que necesitabamos para sobrevivir. Pero el destino ya estaba escrito, fue una reacción tardía y la escasez avanzaba. Dichas comunidades se resquebrajaron y sus miembros comenzaron a pelear entre si por lo poco que quedaba.

Los que disponían de más recursos, simplemente huyeron hacia el espacio. Utilizaron enormes naves, que según afirman, tenían la capacidad de autosustentarse hasta encontrar algún otro lugar ausente de tantas enfermedades y con un aire limpio.

En esta zona todavía queda una nave, construida con tecnología de hace 20 años. La resguardan constantemente para asegurarse que nadie interfiera con su plan de "salvación". Parece que todavía tienen respeto por los viejos pues accedieron a llevar esta carta y lanzarla al espacio exterior, por eso la estoy escribiendo. Ellos morirán así como moriremos nosotros, lo se.

Solo nos queda esperar el día de nuestra extinción. De nosotros y de las pocas especies que tampoco se han extinto aún. Aunque parezca imposible se puede destruir todo un planeta, no comentan el mismo error.