Ese tóxico ruido

martes, 25 de noviembre de 2008

Desde pequeño vivo al lado de una vía principal. Cosas como pitazos, gritos, compresiones de motor, chillonazos y roncadores forman parte de la cotidianidad del barrio. Quizás lo más lógico es que para estas alturas esté completamente acostumbrado, pero no es así. Pareciera más bien que cada ruido se vuelve más y más penetrante.

Lo que para muchos no es tan evidente para mi si lo es: el ruido también es contaminación. Todo esos sonidos que provocamos los humanos, muy diferentes a los agradables sonidos naturales que produce un fuerte aguacero, el soplar del viendo, el canto de las chicharras o una imponente cascada, nos van alterando poco a poco y sin darnos cuenta.

Lo peor es que pareciera que a nadie le interesa mejorar su calidad de vida. Trabajando en pequeños detalles les aseguro que contribuiremos enormemente a tornar un caótico ambiente en un lugar agradable para nosotros y quienes nos rodean. Por ejemplo:

  • No es necesario tener el volumen del timbre del celular al 100%, a un 80% ya es suficiente para escucharlo. Y si hay mucho ruido ambiental como para no percatarse del timbre a ese menor volumen, de todos modos el mismo ruido impedirá que mantengas una conversación. No contribuyas en vano a contaminar aún más el ambiente.
  • Esas alarmas de carro que se activan siempre en lugar de cuando el vehículo está siendo violentado, son completamente inútiles. Si no tienes dinero para una alarma funcional, mejor no desperdicies lo poco que tienes en algo que no va a hacer más que contaminar.
  • Cuando llegas en carro a buscar a tu novia, no es necesario avisarle a todo el vecindario. Con una llamada desde tu celular, o presionando eso que se llama timbre y que está junto a la puerta podrás hacerle saber que ya llegaste, sin necesidad de hacer todo un escándalo tocando el pito.
  • ¿Cual es la gracia de que un auto haga un ruido infernal? Los roncadores, además de ser ruidosos, no emulan para nada el atractivo sonido de un motor de verdad. Además una máquina silenciosa es sinónimo de elegancia.
  • De la misma manera, para que dar aceleronazos cuando conduces tu carro o moto. Eso no solo altera mis nervios, sino que reduce la vida de tu motor y hace un gasto bastante inútil de combustible.
  • Y bueno, ya que hablamos de vehículos, chillar llantas también es bastante inútil. Cambiar el juego de llantas no es nada barato y ese ruido que hacen es tan penetrante que de seguro no querrás saber lo que piensan de ti quienes estén cerca en ese momento.
  • El televisor no es necesario tenerlo a todo volumen para escucharlo, con un poco de educación de tu oído lograrás entender con claridad cualquier sonido en lugar de dañarlo gradualmente.
  • No grites, estoy a la par tuya. Los ticos tendemos a hablar gritado, es lo normal aquí. Pero pienso que una correcta modulación de la voz sin duda será bien recibida por los escuchas.
  • Poner la música a todo volumen en un bar es ilógico, la gente asiste a estos lugares a conversar, así que la idea es que suene de fondo y no entre mi acompañante y yo.
  • Incluso si se tratara de una discoteca, donde se hace necesario sentir el ritmo para bailar, existe un grado aceptable. Destrozar los tímpanos de los clientes y mandarlos a la cama con un permanente iiiiiiiiiiiiiiiih en su oido no es agradable.
  • De manera similar poner música en tu tienda para que los potenciales clientes vuelvan a ver puede ser útil, pero tremendamente contaminante sobretodo si estás compitiendo con el local de al lado para ver quién hace más bulla.
  • Si mantienes límpios y lubricados los ventiladores de tu computadora, notarás lo agradablemente silenciosos que pueden ser.
Los invito, muy cordialmente, a poner su granito de arena y contribuir con la limpieza acústica que tantos beneficios nos puede llegar a dar.

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