Vámonos de fiesta (II)

domingo, 30 de noviembre de 2008

Hace algunos meses publiqué un artículo donde criticaba el servicio que ofrecen los bares de mi país. Sin embargo también es posible ver lugares que manejan el concepto de "servicio al cliente" y lo aplican. He llegado a la conclusión de que los sitios para los más jóvenes son los que dejan mucho que desear. Por otro lado los que van dirigidos a los maduritos son los que ofrecen un ambiente bastante agradable.

De hecho, cuando uno ve gente mayor en un sitio, inmediatamente lo relaciona con que el lugar es tranquilo. Es decir existe poca probabilidad de ver como una botella se parte en mil pedazos en la cabeza de algún inafortunado o que algún tipo desenfunde el arma de fuego que esconde en su pantalón. La gente que asiste no es problemática, no se ven los típicos buscapleitos ni personas pasadas de tragos haciendo el ridículo y molestando a los demás.

Estos sitios tienen rasgos particulares que lo identifican. Lo primero que notas es la amabilidad con eres recibido e incluso ubicado en alguna mesa. Si te deben poner alguna marca que compruebe que pagaste la entrada, probablemente no será una pulsera rosada o un parche de tinta azul; sino algo más disimulado como hacen en Casa Zeller (ayer lo visité por segunda vez y me inspiró para escribir este artículo) que consiste en un sello visible únicamente a la luz ultravioleta.

La amabilidad no solo es cuando te reciben sino que cuando te atienden, hace unos días visité Bar Rockolas y llamó mi atención lo atento que estaba el salonero con los clientes. Además en sitios así se preocupan por mantener el orden de las mesas, por lo que resulta más fácil moverse por el lugar.

En un sitio respetable siempre hay una buena variedad de platos, o por lo menos de bocas, donde escoger. Algo muy bien recibido porque los humanos usualmente no solo bebemos sino que también comemos, concepto fundamental que algunos administradores de bares no han entendido. El buen espacio para moverse y bailar también es característico. Y muchas veces amenizado con música en vivo de muy buena calidad, aunque sean covers, pero bien interpretados.

Al final es posible visitar un buen lugar nocturno (además de una cafetería, que me encantan). Es cuestión de saber escoger y sobre todo de influir sobre los amigos para que se apunten también.

a la/s 10:05 a. m.  
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